Mi experiencia con las pizzas “light”

Mi experiencia con las pizzas “light”

¿Cuál es vuestro plato favorito? ¿Las hamburguesas, los dulces, el cocido madrileño? La mía es la pizza… no puedo evitarlo. Soy consciente de que hay platos mucho más nutritivos pero yo veo un trozo de pizza en la que al morder empiezas a tirar y a tirar del queso derretido al estilo “La Dama y el vagabundo” y empiezo a salivar de manera instintiva. Me gustan las de carne, las de verduras, las de atún o salmón, las de pepperoni… todas, me gustan todas. ¿Y qué es lo que suele pasar cuando te pones a dieta? Pues que tienes que decir adiós a tus platos favoritos… ¿o no?

Una de las mejores pizzas que he probado en la vida fue en el viaje que hice a Mallorca. No sé si fue por el día de locos que llevaba, sin parar, o porque realmente estaba deliciosa, pero probé en Art-Depizza una de sus especialidades, con jamón york, champiñones, calabacín y extra de queso… deliciosa. Y como recetas de pizza “light” hay muchas, intenté emularla.

Recetas de pizza “light”

Masa de pizza de coliflor

Una de las primeras cosas que tenemos que quitar para que la pizza sea “light” es la masa. Demasiada harina y carbohidratos, así que una de las opciones es hacer la masa de la pizza con coliflor, algo que está muy de moda.  Necesitarás una coliflor pequeña, 1 huevo, sal, orégano y albahaca para hacer la masa.

Tenemos que rallar la flor del racimo que hayamos elegido, como yo no tengo picadora opté por un rallador de queso normal y os voy a decir un par de cosas al respeto: usad algún tipo de protección porque yo me rallé los nudillos dos veces y luego iba por ahí con las heridas pareciendo una “chunga” que le había partido la cara  alguien a base de puñetazos, y, por supuesto, aseguraos de que el rallador “ralla”, no estéis dos horas dándole a la matraca sin obtener casi resultados como hice yo la primera vez.

Una vez que tenemos toda la masa de coliflor rallada la metemos en el microondas 8 minutos a máxima potencia y luego le añadimos un huevo y una pizca de sal y lo mezclamos todo. Luego, en una bandeja de horno ponemos un papel de horneado y extendemos la mezcla con forma redonda y la metemos unos 20 minutos a 180 grados. Y ¡Voilà! Ya tenéis masa de pizza light. Luego, si queréis seguir con la dieta no le añadáis bacon ni nada eso, optad por el jamón de york, las verduritas, el atún y cosas así (con tomate frito y queso, por supuesto).

Resultado: la pizza no sabe a pizza en sí, pero como tiene la misma textura y es similar te la recuerda un poco. Está buena, lo que es positivo, pero tampoco esperéis dar un bocado a algo similar a una pizza de Telepizza porque no…. ni de coña.

 

Masa de queso batido y maicena

La segunda opción es la masa de queso batido 0% y maicena. A mí está no me salió bien la verdad. La masa se me parecía extrañamente a una tortita de desayuno pero un poco más rígida, aunque no demasiado porque se me espachurraba por todas partes. Necesitaréis un huevo, 2 cucharadas de leche en polvo desnatada, 2 cucharadas de maicena, 2 cucharadas de queso batido 0%, sal, y un poco de gasificante.

La idea es la siguiente: mezclamos todos los ingredientes pero haciendo caso al orden inicial por lo menos, primero el queso batido con la maicena y luego todo lo demás. EL motivo es simple, si hacéis lo que hice yo y lo mezcláis todo de golpe se os quedarán grumos por culpa de la maicena y  luego tendrá una textura rara. Cuando vayáis a extender la masa para hornearla hacedla finita porque como llega el gasificante luego sube un huevo y da la sensación de que la pizza te vaya a comer a ti en lugar de tú a ella. Dejadla unos 10 minutos a 180 grados, luego la sacáis, ponéis todos los ingredientes y volvéis a ponerla en el horno hasta que se gratine.

Resultado: he leído en Internet que hay personas a las que les encanta esta masa pero mi experiencia no ha sido muy prometedora. Estaba pastosa, blanda, llena de grumos y no sabía a pizza. Prefiero la de coliflor, sinceramente.

Obviamente cuando estamos a dieta buscamos cualquier cosa que nos haga sentir algo de sabor en el paladar porque, seamos sinceros, todo lo bueno engorda y eso que a mí me encanta la verdura pero es que cuando estamos a dieta hasta la forma de prepararla es sosa. Por ejemplo, lo de gratinar alguna verdura al horno con mucho queso y bechamel por encima está vetado, y lo de hacértela en láminas tipo lasaña también… al final sólo puedes hervirla o asarla y eso es tan aburrido….

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