Y luego dicen que tenemos baja natalidad

Y luego dicen que tenemos baja natalidad

Ya os dije que mi hermana dio a luz hace menos de un año ¿recordáis? Pues bien, mi prima nos anunció ayer que está embarazada, una amiga mía también, y otra acaba de parir… Debe ser que estoy en esa edad donde los niños son noticia continua sólo que yo no estoy muy por la labor… o por ninguna. Eso sí, regalitos hay que hacer sí o sí, así que me propuse quedar de Puta Madre haciendo yo misma una tarta de pañales gigante con un montón de cositas dentro, pero sólo me lo propuse… nada más.

Lo tenía todo muy pensado en mi cabeza e incluso había hecho cuentas pensando en cuántos pañales iba a gastar para hacer los cuatro pisos que quería que tuviera la tarta, el problema es que para hacer algo así hace falta tener cierta “gracia” en los dedos que el señor no me ha dado (o los genes de mis padres). Lo digo en serio, no sé hacer la o con un canuto, soy pésima con las manualidades. A mí dadme libros para leer y exámenes que aprobar, pero no me pidáis que monte un mueble o que os haga un dibujo porque el resultado puede ser decepcionante.

Sin embargo, esto de las tartas de pañales es una cosa que vi bastante sencilla porque se trataba de enrollar pañales hasta tener una circunferencia más o menos redonda y hacer, sobre ella, otra circunferencia de pañales un poco más pequeña. Así tantas veces como pisos de tarta quieras. Luego los adornos y ¡Arreglao!…¿no? Pues va a ser que no es tan fácil. Yo enrollaba los pañales y los amontonaba para tenerlos preparados pero luego, cuando iba a hacer la circunferencia, aquello se movía como si fuera gelatina endiablada y lógicamente me salía de todo menos lo que me tenía que salir. Al final opté por seguir adelante y olvidarme de que fuera “perfecta”. Al fin y al cabo la tarta seguiría siendo tarta fuera perfectamente redonda o no ¿verdad?

Mientras tanto, entre descanso y descanso, iba comprando otras cositas para añadir al regalo. Que si productos de aseo, un chupete, un par de zapatitos de bebé de Andandito, colonia, un peluche… etc. Me dejé una pasta gansa al final con la tontería, y encima aún no había conseguido acabar la dichosa tarta.

Desastre total

Empecé el segundo piso, que tampoco salió redondo así que imaginad cómo estaban el tercero y el cuarto… Pero lo importante es que la había terminado y la intención es lo que cuenta (o eso dicen). Me alejé un poco para verla en conjunto y me sorprendí a mí misma girando la cabeza levemente hacia la derecha, exactamente igual que hacen los perros cuando les hablas y mueven la cabecita esperando poder entenderte, sólo que yo no era tan mona como lo son ellos con las orejitas hacia atrás. La tarta estaba ladeada… no sé cómo porque había el mismo número de pañales en un lado que en el otro, y también el mismo número de pisos, pero el caso es que se vencía hacia la derecha muchísimo. Por un momento pensé que si la decoraba al estilo Tim Burton igual se pensaban que la asimetría era aposta y que me había quedado de lujo, pero esa idea pasó fugazmente y tuve que descartarla cuando, segundos después, aquello empezó a moverse y a caer sólo hacia abajo… hacia abajo… hacia abajo…

Primero cayó el piso superior, pero luego todos los demás fueron detrás, incluso el primer piso se esparramó por el suelo (y eso que estaba pegado a la mesa). No entendía nada de nada… ¿por qué no se sostenía? ¿Por qué las tartas que veía en Internet eran tan monas y la mía parecía la prima tonta del pueblo? Recogí todos los pañales y desistí, lo que fue un gran agravio a mi economía porque acabé comprando esta  tarta de pañales ya hecha en Destalles Cucos, monísima eso sí, pero tras haber comprado cinco o seis cajas de pañales en Carrefour ahora se me salía todo un poco de presupuesto. Y encima, por no abrirla y que se me estropeara el celofán que la envolvía, acabé llevando a casa de mi amiga 8 regalos: la tarta, los zapatos, la colonia, el gel, el cepillito, el chupete, el pijamita…. Parecía Mamá Noel en pleno mayo.

Lo bueno es que he aprendido que si quieres ahorrar es mejor dejar de hacer el tonto y comprar las cosas a los profesionales porque, al final, lo barato sale caro. Lo malo es que yo pensaba hacer cinco o seis iguales para tener regalos para todos los que están por llegar y ahora lo único que tengo son un montón de pañales espachurrados que no puedo usar ni como trapos…. porque dirán por ahí que tenemos baja natalidad pero a mi alrededor hay epidemia de embarazos.