¿Tallas Grandes?

¿Tallas Grandes?

La semana pasada tenía una boda de esas a las que no puedes faltar, aunque no te apetezca demasiado ir, y tenía que comprarme un vestido mono o algo porque hasta ahora sólo había ido a bodas veraniegas y todo lo que tenía era de tirantes y con colores más bien llamativos. El problema es que, como sabréis, para las chicas rellenitas comprar ropa supone toda una odisea porque en las tiendas comunes no suelen tener tallas grandes, y las tiendas especializadas se suben a la parra con los precios.

Esto me hace mucha gracia porque yo, que estoy rellenita y no me escondo, entiendo que a una talla 54-56 se la llame talla grande, que a una talla 52 también se le llame talla grande, e incluso a una talla 50… ¿pero desde cuando una talla 44 es una talla grande? ¿A qué se considera hoy en día una talla grande? Porque sí, quien usa una talla 44 como yo está rellenita, no es una chica delgada y hasta ahí todos estamos de acuerdo, pero ¿no debería ser esa una talla que pudiera ser encontrada en tiendas comunes de centros comerciales? Entiendo que equivaldría a una XL por ejemplo, pero la realidad es muy diferente, y el caso es que debería estar ahí, una talla más en las prendas de ropa de cualquier tienda, porque no hablamos de una talla que se salga fuera de lo común ¿verdad? Pero no, las tallas en esas tiendas suelen acabar en una 42 que equivale, prácticamente, a una 38, y no lo digo yo, lo dice la comparación. En Stradivarius por ejemplo, la talla XL casi no se encuentra y, cuando alguna prenda dispone de ese tallaje, os puedo asegurar que viene a equivaler a una 40-42, no más. Y que ni se te ocurra buscar más talla porque es rarísimo que puedas encontrar una XXL que equivalga a una 42-44.

Para mí, una XS debería ser una 36, una S una 38, Una M una talla 40, una L la 42, una XL la 44 y una XXL la 46 y a partir de ahí (aunque yo lo alargaría hasta la 48) ya podríamos hablar de tallas grandes.

El caso es que como yo no encontraba nada que se adaptara a mi figura y a mi bolsillo, acabé recurriendo a Internet y, gracias a los dioses del Olimpo encontré un precioso vestido en Miticca, una tienda de diseño de Isabella Gobarodi que tiene tallaje normal, por cierto.

Fui monísima a la boda, todos me los decían, y aunque estoy acostumbrada a lucir mis curvas allá donde voy, reconozco que no puedo evitar tener cierta envidia a aquellas chicas delgadas que se compran lo que quieren, comen lo que quieren, se ponen lo que quieren y siguen teniendo un tipazo que quita el hipo. Quizás por eso, contrariamente a lo que mi filosofía de vida me dice, no dejo de hacer y probar dietas que luego no me sirven para nada. Por eso ahora voy a probar algo nuevo: la hipnosis.

Hipnosis para adelgazar

Puede que sea cuestión de sugestión, no lo tengo muy claro, pero el caso es que me bajé un audio de Internet y estuve escuchándolo varios días a la semana, tal y como indicaban las instrucciones, y parece que tengo menos hambre que antes. La báscula sigue en el mismo punto la verdad, pero tal vez, si sigo así, poco a poco irá bajando. Así que en lugar de ir por mi cuenta como hasta ahora, voy a probar esta técnica en serio y me voy a cometer al tratamiento de Hipnosis Creativa para adelgazar. Ya os contaré cómo va la cosa pero a priori tengo muy buenas vibraciones.

Dicen que hay mucha gente que ha conseguido dejar de fumar con esta técnica así que ¿por qué no me iba a servir a mí para adelgazar?

Empiezo la semana que viene y llevo hablando del tema desde que lo decidí la semana de la boda, es decir, que va para dos semanas, y estoy empezando a pensar que ha sido un error porque he tenido que escuchar comentarios de todo tipo. Desde que esto es una tontería que no sirve para nada hasta que me van a obligar a hacer cosas que no quiero. Una amiga me llegó a decir que tuviera cuidado porque si hay gente a la que le obligan a hacer algo en plan cómico para televisión cada vez que dicen una palabra, igual a mí me obligaban a darles dinero.

Ya me imaginé yo ahí en plan: oigo la palabra “patata” y suelto 5 euros, oigo la palabra “zanahoria” y suelto 10… Hay gente que a veces tiene unos prejuicios impresionantes. De hecho, lo primero que me explicaron es que mediante la hipnosis clínica no se puede obligar a nadie a hacer nada porque el paciente jamás pierde la consciencia, simplemente te ayudan a someterte a un estado de relajación óptimo que te favorece la desaparición del estrés, de los agobios, de las ansiedades y de las conductas obsesivas. En mi caso, yo creo que me ayudará porque a veces como sin hambre, sólo por ansiedad, y eso es una conducta un poco obsesiva compulsiva ¿no?

Ya os iré contando…