Tercer capítulo en mi remodelación hogareña

Tercer capítulo en mi remodelación hogareña

Aquellos que me seguís desde que abrí este blog ya estaréis al tanto de mis hazañas en casa, pero para aquellos que se hayan integrado recientemente tengo que aclarar que llevo desde noviembre de 2016 redecorando mi casa. Empecé por el jardín, pequeño pero coqueto, y en enero de este año inicié la reforma del salón y demás aparatosas obras. Ahora en Junio me he propuesto re-amueblar y creo que ya me he agobiado sólo de mirar webs en Internet.

Digamos que me tomé las cosas con calma por dos motivos, el primero porque el sueldo de una profesora de infantil no da para mucho y hay que ahorrar si quieres hacer ciertas cosas, y el segundo porque sabía que este tipo de vicisitudes traen mal rollo y mala leche. Las obras son como las mudanzas, las empiezas con ganas pero acabas queriendo matar a todo el que te dirija la palabra o ponga un pie en tu vivienda. Pero  como no me voy a echar atrás a estas alturas, después de reformar y de crear mis propios muebles de jardín (que no recomiendo, por cierto. Mi experiencia no fue agradable), pues estoy deseando seguir con esta remodelación hogareña para acabar cuanto antes.

Al principio todo esto me pareció una grandísima idea: comprar  una vivienda antigua sin reformas que me saldrá muy económica y luego, conforme vaya teniendo dinero, ir reformándola yo misma. La verdad es que me lo pensé mucho, saqué mis cálculos y me planteé muchas variables. En mi defensa diré que los cálculos, por ahora, no se han equivocado mucho, pero la verdad es que a nivel emocional no tengo muy claro que merezca la pena todo esto.

Resumiendo: ya tengo un salón de un tamaño más o menos normal, las paredes pintadas, los suelos cambiados y el jardín más o menos decente. Ahora voy con el mobiliario y a final de año, o principios del siguiente, cambiaré las ventanas antiguas. Lo de la cocina y el baño tendrá que esperar un poco más porque es lo más caro de reformar una vivienda y tengo que ahorrar mucho para eso.

Tiendas Online de Muebles

Supuestamente mañana, día 1 de Junio, será mi primer día de búsqueda de mobiliario pero como no me he podido aguantar, pues he estado echando un ojo a las tiendas online. Lo bueno es que he descubierto que hay cosas que están muy bien, tanto de precio como de calidad, lo malo es que creo que tengo aspiraciones de rica y me quedé en pobre…

De lo primero que me he enamorado es de estos muebles de salón online de Círculo Muebles. Me encanta el color blanco, aunque según mi madre es muy sucio, porque me da la sensación de que iluminan la estancia y todo parece más fresco, más puro. El problema es que de todas las opciones que tiene la tienda (que son muchas) me he venido a fijar en la opción más cara, o de las más caras al menos, y ahora todo lo que veo inferior a eso me parece horrendo. Ahora bien, lo compraría todo menos la mesa grande porque me quiero comprar esta mesa de comedor online de Dismobel que quedaría genial con la otra combinación de salón. Si soy sincera tengo que decir que para mí sola me sobra mesa, podría comprar una más pequeña y económica, pero es que quiero esa… es una pasada. Y por último también he estado viendo el catálogo de esta tienda de muebles en Requena que también tiene algunas combinaciones preciosas, aunque en este caso me he fijado más en los sofás que otra cosa.

Tras este primer acercamiento al mundo de la decoración mobiliaria y ver una amplia gama de posibilidades yo me pregunto ¿cómo narices me voy a decidir ahora? Me da igual ir a una tienda física que seguir buscando en Internet porque después de ver lo que quiero no soy capaz de conformarme con menos, de hecho, no quiero conformarme con menos, y eso significa que tengo que ahorrar, como mínimo, unos tres o cuatro meses más.

No es justo, lo digo en serio, si vivir con mi sueldo ya es complicado para pasar el mes imaginad lo difícil que es ahorrar para obtener algo tras muchos meses. Sé que todos pensaréis lo mismo de vuestras nóminas pero yo sólo apoyo a aquellos que, como yo, cobren menos de las tres cifras porque somos nosotros los que, verdaderamente, tenemos problemas. Y ya no te cuento si hablamos de familias con hijos porque en mi caso, por lo menos, estoy yo sola.

Desde aquí reivindico una subida de salarios, una reivindicación que ni el Gobierno, ni mi jefa, ni el resto de empresarios van a tener en cuenta pero que yo, desde mi pequeña ventana al mundo, apoyo totalmente. Y mientras, seguiré ahorrando para tener el salón de mis sueños.