Y luego dicen que tenemos baja natalidad

Y luego dicen que tenemos baja natalidad

Ya os dije que mi hermana dio a luz hace menos de un año ¿recordáis? Pues bien, mi prima no anunció ayer que está embarazada, una amiga mía también, y otra acaba de parir… Debe ser que estoy en esa edad donde los niños son noticia continua sólo que yo no estoy muy por la labor… o por ninguna. Eso sí, los regalitos hay que hacerlos así que me propuse quedar de Puta Madre haciendo yo misma una tarta de pañales gigante con un montón de cositas dentro, pero sólo me lo propuse… nada más.
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Una fiesta a lo americano

Una fiesta a lo americano

¿A cuántas fiestas de disfraces habéis ido? No sé por qué a la gente le parece tan extremadamente normal haber ido alguna vez a una, porque a mí nadie me ha invitado jamás a algo parecido a no ser que fueran carnavales. Es que ni siquiera en Halloween he hecho algo similar a pesar de que en las películas estadounidenses este tipo de fiestas están a la orden del día. Aunque también lo están las fiestas en las piscinas con cientos de jóvenes buenorros y eso tampoco lo he vivido.
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Un tío suertudo

Un tío suertudo

Tengo un amigo que siempre tiene más suerte que el perro flautista, lo digo en serio. Casi todos los años le toca la pedrea en Navidad, tanto en el sorteo del Niño como en el Gordo pero es que, además, le tocó un buen pellizco durante dos años consecutivos. También le tocó una vez en la Once, nada desorbitado pero siempre viene bien una ayuda, y las dos veces que hemos idos al Bingo lo ha cantado él.
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Por fin un viaje tranquilo

Por fin un viaje tranquilo

Normalmente, cuando dices que has estado de viaje y que has vuelto cargada de turrón hasta arriba, la gente piensa inmediatamente que has estado en Jijona o, como mucho, en Alicante ¿verdad? Es lo lógico. Y además, ese viaje suele ser en fechas previas a Navidad. Sin embargo, como yo soy tan especial, he vuelto a casa cargada de turrones para toda la familia desde Bilbao y en pleno abril. ¿Soy o no soy original?
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Un día con el “guapo subido”

Un día con el “guapo subido”

¿No os ha pasado nunca que un día os levantáis con el “guapo subido” y os sentir las reinas de la belleza? Eso no significa que para el resto del mundo seáis hermosísima, simplemente significa que ese día os sentís como nadie, y nadie os puede chafar ¿o sí? Hace poco me compré un bote de colonia nuevo. Nada caro y de diseño ¿eh? No os vayáis a pensar. Era un bote de perfume de estos de Perfumhada que huelen que alimentan pero, al ser marca blanca, salen mucho más económicos. El caso es que me quedé enamorada de ese perfume cuando lo olí y al día siguiente, a las siete en punto cuando me levanté para acudir a mi puesto de trabajo, me rocié con ese aroma y salí toda orgullosa a la calle con “el guapo subido”.
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Mi finde de carnaval

Mi finde de carnaval

No es que yo sea de viajar mucho en fin de semana, más que nada porque no tengo tiempo material para ir a ningún sitio, pero este último pasado, con el tema del carnaval, mi prima y yo fuimos invitadas a una fiesta en Tenerife. Nada del otro mundo la verdad, pero como era en Tenerife y allí los carnavales tiran mucho, no podíamos dejar perder la ocasión, a pesar de que quien nos invitaba era la amiga de una amiga y todo aquello parecía cogido con pinzas. El caso es que cogimos nuestro mejor disfraz, reservamos el billete de avión y para allá que nos fuimos.
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Mi experiencia con las pizzas “light”

Mi experiencia con las pizzas “light”

¿Cuál es vuestro plato favorito? ¿Las hamburguesas, los dulces, el cocido madrileño? La mía es la pizza… no puedo evitarlo. Soy consciente de que hay platos mucho más nutritivos pero yo veo un trozo de pizza en la que al morder empiezas a tirar y a tirar del queso derretido al estilo “La Dama y el vagabundo” y empiezo a salivar de manera instintiva. Me gustan las de carne, las de verduras, las de atún o salmón, las de pepperoni… todas, me gustan todas. ¿Y qué es lo que suele pasar cuando te pones a dieta? Pues que tienes que decir adiós a tus platos favoritos… ¿o no?
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Ni miopía ni atarantamiento, lo mío viene de fábrica

Ni miopía ni atarantamiento, lo mío viene de fábrica

Pablo es uno de mis alumnos en la escuela infantil. Es un niño despierto, inteligente, nervioso y muy travieso que tiene enamorado a todo el equipo docente. Hace unas semanas, al escribir los números en la pizarra, me fijé en que el niño achinaba los ojos instintivamente e informé a sus padres de inmediato. Cuando un niño (o adulto) achina los ojos para ver algo que se encuentra a cierta distancia, probablemente sufra de miopía o hipermetropía. Ver mal puede traerte problemas en la escuela e incluso caídas tontas, aunque no es mi caso, yo me caigo porque  lo mío viene de fábrica. Hay quien me llama patosa o atarantada pero yo creo que lo mío es cuestión de despiste y lo puedo demostrar.
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Peligro, obras

Peligro, obras

No es que yo vaya a realizar muchas más reformas en casa (sobre todo teniendo en cuenta mi sueldo), pero es que después de las situaciones vividas la semana pasada creo que antes de tener que repetir la experiencia me hacía el harakiri. Tras unos meses de ahorro, decidí que era el momento indicado para mover el tabique y quitar unos metros a mi dormitorio para ganárselos al salón, y ya de paso, instalar un buen equipo de aire acondicionado y calefacción que falta me hacía desde hace años. Llamé a Grupo Navitec para que me dieran presupuesto y a esta empresa de calefacción por aerotermia para que me instalara el sistema. Al cabo de unos días empezaron las obras...
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De ridículo en ridículo

De ridículo en ridículo

Quisimos pasar unos días de lujo a todo tren y lo único que consguimos fue demostrar que no estamos hechas para ese tipo de vida. Primero decidimos la ciudad a la que queríamos ir: Barcelona, y luego ya buscaríamos el hotel. Miramos mucho la verdad y escogimos el Mercer Barcelona, impresionante. Pasillos extra largos con moqueta, terrazas ajardinadas, estancias impecables y un servicio de etiqueta que yo me encarguée de desajustar, pero no fue mi culpa.
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