Cuando la flecha de la báscula no baja

Cuando la flecha de la báscula no baja

Yo no me veo mal. A ver, no soy una niña mona, finísima y esbelta pero es que tampoco lo pretendo. Digamos que mi cuerpo es como una bolita rellena de puro amor… ¡Vamos! ¡Qué tengo más michelines que el muñequito ese de los neumáticos pero como me miro con buenos ojos pues me creo una mujer con elegantes curvas! El problema es que la semana pasada me fui de compras y cada cosa que me probaba me hacía parecer una especie de morcilla embutida. Y es que últimamente sólo hay dos opciones: o te compras ropa súper ceñida, o te compras ropa tipo saco, súper ancha en plan oogie woogie man. Hay muy pocas tiendas de ropa pensadas para mujeres voluminosas. De hecho, la mayor parte de mi ropa la compro por Internet donde las prendas, como estas blusas de tallas grandes, parecen estar pensadas para mujeres de verdad y no para sílfides.
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