Dónde nos vamos de vacaciones en otoño-invierno.

Vacaciones en otoño

La temporada otoño-invierno es una época en la que aprovechamos los puentes que se nos presentan para hacer una escapada de varios días o en la que algunas personas reservan una o varias semanas para viajar. Pero ¿dónde vamos de vacaciones? Te presentamos varios destinos en nuestro país que puedes visitar.

A principios de octubre se ha abierto la lista de los viajes del IMSERSO. Los mayores de 65 años pueden inscribirse en ellos para disfrutar de unas bonitas vacaciones, principalmente, en temporada baja. Este hecho me ha dado la idea de escribir este artículo.

Soy consciente de que cada vez más personas reservan una parte de sus vacaciones para disfrutarlas entre septiembre y Navidad. En lugar de concentrar el mes de vacaciones en julio y agosto, separan una semana o 10 días para poder viajar sin agobios. De esta manera se hace menos cuesta arriba la vuelta al trabajo.

Por otro lado, los últimos meses del año están plagados de festivos y puentes: el puente del Pilar, el de todos los santos, el de la Inmaculada. Periodos propicios para satisfacer ese gusanillo de viajar que se nos ha quedado después del verano.

Aunque el sector turístico no vive la vorágine de los meses estivales, buena parte de hoteles y apartamentos siguen abiertos, accesibles al público. El otoño y el invierno son dos estaciones adecuadas para disfrutar de destinos turísticos con tranquilidad.

Te voy a hablar de algunos de los destinos que más escogen los españoles para visitar en estas fechas.

Islas Canarias.

Sin duda, tener las Islas Canarias en nuestro país es una bendición. Un archipiélago con un clima privilegiado en el que puedes ir a la playa en cualquier época del año y moverte en mangas de camisa, cuando no en manga corta.

Canarias enamora, por su clima, por la amabilidad de sus gentes, por su cultura, por sus espacios naturales, y porque en estas islas se respira una tranquilidad que te permite desconectar de la rutina diaria.

Lucía, una amiga que tengo y que es una apasionada de las Canarias, que se escapa a las islas en cuanto tiene ocasión, me cuenta que puedes alquilar apartamentos en cualquier época del año. Internet en este sentido nos lo pone más fácil. Sin ir más lejos, ella ha reservado un apartamento para el puente de la constitución en Tenerife a través de Alohey, una inmobiliaria online de la isla tinerfeña donde clasifica los alquileres turísticos por intervalos de precio por noche, y que permite a cualquier propietario ofrecer su vivienda en alquiler de corta duración para los visitantes.

Tenerife y Gran Canaria son las dos islas más visitadas. Pero tienes todo un abanico de opciones, donde cada isla tiene su personalidad propia y donde puedes disfrutar de experiencias y paisajes únicos: Las playas de Fuerteventura, la naturaleza volcánica de Lanzarote, la tranquilidad acogedora de la Isla del Hierro.

Un sueño hecho realidad, que como ya hemos dicho, puedes disfrutar cualquier época del año.

Granada.

Dice el blog O.M. Viajes y Relatos que Granada es una ciudad ideal para visitar en invierno. La dinastía Nazarí, los últimos reyes árabes que gobernaron Al Ándalus, eligieron Granada para fijar la capital desde la que dirigir sus dominios. Esta elección no se hizo por casualidad. La ciudad tenía y tiene la ubicación perfecta para construir el paraíso en la tierra. A cambio de eso, dejaron para la posteridad una de las mayores maravillas monumentales del mundo: la Alhambra.

Granada se encuentra entre el mar y la montaña. A la espalda de la Alhambra está Sierra Nevada. Una sierra en la que puedes practicar esquí y deportes de invierno. O perderte, si así gustas, por los preciosos pueblos de la Alpujarra.

Al sur, a pocos kilómetros, te plantas en el Mediterráneo. En las playas de Salobreña. Donde disfrutar una copa de su vino oloroso acompañada de un plato de pescado, pescado esa mañana en sus mismas costas.

Ya, en la propia ciudad, además de la Alambra y el Generalife, de sus barrios emblemáticos como el Albaicín y el Sacromonte, Granada es una ciudad universitaria. Se llena de vida con el comienzo del curso académico. Algo que contagia vitalidad en sus calles y te permite disfrutar la ciudad desde un prisma diferente.

Segovia y Toledo.

Estas dos ciudades son visita obligada para los turistas que llegan a Madrid. Desde la capital se organizan multitud de tours para conocerlas. Sin embargo, hay que decir, que tienen entidad propia. Son un destino perfecto para esas escapadas de unos pocos días que planificamos en otoño y en invierno.

Cuando viajamos sin prisa, nos empapamos mejor de estas ciudades milenarias. Nos dejamos perder por sus calles y disfrutamos a conciencia, ya no solo su patrimonio monumental, sino también su cultura popular y su gastronomía. Tanto en Segovia como en Toledo se come muy bien. Te lo puedo asegurar. Las he visitado en varias ocasiones. En Segovia, su cochinillo asado. En Toledo, las cancamusas. Ese rico plato de carne en salsa del que ya hablaba Cervantes en el Quijote.

El centro de Segovia está marcado por el acueducto romano. Pero además, tienes el magnífico alcázar, que parece un castillo sacado de un cuento. A las afueras está La Granja de San Ildefonso, el palacio de verano que ordenó construir Felipe V inspirándose en Versalles y no muy lejos de allí, las ruinas de Segóbriga, la ciudad romana.

De Toledo, ¿qué decir de Toledo? La capital imperial. La ciudad de las tres culturas por antonomasia. Donde cristianos, árabes y judíos vivieron en armonía bajo el reinado de reyes como Alfonso X “El Sabio”.

De la presencia de las tres comunidades hay magníficas muestras en la ciudad. Los cristianos dejaron la catedral gótica. Los árabes, la antigua mezquita de Bal – Al Mardum, más tarde convertida en la iglesia del Cristo de la Luz, conservando su fachada intacta. Y los judíos sefardíes nos legaron la Sinagoga del Tránsito y la de Santa María la Blanca.

Pero desde luego, si quieres vivir una experiencia única, no hay nada como perderse por las intrincadas calles medievales del casco antiguo.

El Valle de Arán.

Una comarca donde el turismo está ligado al invierno es el Valle de Arán (Lérida). En el Pirineo catalán. Lo está por la estación de esquí de Baqueira-Beret, una de las más grandes de nuestro país. Esto no quiere decir que el Valle de Arán no lo puedas visitar en otra época del año, siempre es una maravilla hacerlo, o que solo lo hagas para practicar deportes de invierno.

El Valle de Arán tiene una historia y una riqueza cultural impresionante: 33 iglesias románicas y una arquitectura tradicional de montaña muy característica, repartidas entre una multitud de pueblos y aldeas, que algunos parecen sacados de una postal navideña, como Arties y Salardú.

Por su enclave estratégico y por su difícil accesibilidad, el Valle de Arán ha conservado una cultura autóctona a lo largo de los siglos. Tiene una lengua propia, el aranés, una evolución del Occitano Gastón, que se fraguó casi al mismo tiempo que el castellano y el catalán. Posee una organización territorial heredada de la Edad Media, el Conselh Generau de Arán, donde cada aldea estaba representada. Una comarca que ha cumplido un papel decisivo en diferentes periodos de la historia de España. Una rara avis en el territorio catalán.

Una de las ventajas que tiene el Valle de Arán son sus magníficas comunicaciones. Tomando como base de operaciones Vielha, su capital administrativa, puedes visitar todos los pueblos en transporte urbano, con la misma frecuencia que tienes en una ciudad. Un detalle que es de agradecer para los turistas.

El auge del turismo rural.

El turismo rural se ha convertido en una de nuestras opciones preferidas para las vacaciones cortas y nuestras escapadas fuera de temporada alta.

Así lo pone de manifiesto la web de Caja Rural, que señala que esta modalidad de turismo está batiendo récords en cuanto a nivel de ocupación. El año 2024 es el mejor de su historia. Con más de 12 millones de pernoctaciones y 4,5 millones de visitantes únicos.

Alquilar una casa rural o alojarnos en un hotel rural durante unos días es una alternativa perfecta para desconectar de la rutina diaria. Una forma de descansar entrando en contacto con la naturaleza y zafándonos de la dictadura implacable del reloj.

Tiene un mayor impacto en el turismo nacional que extranjero, y recurren a él parejas y familias. Como un medio para estrechar lazos y compartir experiencias. Está repartido por prácticamente todo el territorio nacional, lo que representa un turismo de proximidad accesible para todos los bolsillos.

El desarrollo del turismo rural está haciendo que la oferta vaya mucho más allá que un simple rincón en el que descansar. Tenemos planes para todos los gustos. Desde actividades deportivas al aire libre, algunas de ellas de cierto riesgo como la escalada o el rafting, hasta tours por la naturaleza y los pueblos

Sin tener que hacer grandes viajes, podemos disfrutar unas maravillosas vacaciones de otoño-invierno descubriendo destinos pendientes de visitar dentro de nuestra geografía nacional.

 

Comparte:

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Articulos más comentados
Our gallery
Scroll al inicio