El día que rompes todo

El día que rompes todo

Creo que el principal problema de esta vida es el pensar en el que dirán. Es una frase hecha pero que resulta verdad siempre que te encuentras en la coyuntura. Hoy os quiero contar parte de mi vida, de esa vida que a veces parecía de todo el mundo, y eso que no salgo en las portadas de la televisión. Os cuento cómo llegué a romper con todo.

20 años de relación con el mismo chico es todo un récord en los tiempos que corren. Le conocí con 18 años, por lo tanto, y como diría la frase machista de Julio Iglesias “lo mejor de mi vida se lo ha llevado él”. Es cierto que nadie me puso una pistola para comenzar la relación, pero luego sí tuve mucha presión. Y todo por el mismo problema, hacer caso y pensar en el qué dirán. Cuando comenzamos a salir todo era maravilloso, siempre suele ser así. Un año, dos años, tres años, cuatro años…los años iban pasando con ilusión y nuevas metas.

Los primeros años solo pensábamos en salir de fiesta, en viajar a los típicos sitios como Mallorca, Salou o Ibiza para disfrutar de la juventud. En estos años ya comencé a escuchar esas voces de haz lo que yo te diga. A mi suegra no le parecía bien que saliéramos tanto, decía que había que ahorrar. Que ella había pasado una Guerra Civil y que había pasado mucha hambre. La vida es cuestión de ir dando pasos de madurez y estos llegaron con a los 10 años decidimos irnos a vivir juntos. Una verdadera prueba de fuego. Al principio probamos con una renta. Ahora bien, las voces siguieron. “Que la vida es mucho más fácil viviendo con tus padres, que ahora hay que pagar más”. Eran 10 años y ya empezaba a notar cierto temor. La ilusión se había convertido en rutina, y eso es lo peor que le puede pasar a una pareja.

Queremos ser padres

Y a los 15 años de convivencia llegó el gran momento. Mi pareja me pidió ser padres. Algo que siempre habíamos dejado en segundo plano. Pues no, yo no estaba preparada para ello. Y ahí es cuando ya las voces del que dirán explotaron. “La misión de una mujer es tener hijos”. Y no solo las voces, mi propia pareja me dio un ultimátum, si no había hijo, la relación se rompía. Ya estaba entre la espada y la pared. Mi mente estaba clara, no quería ser madre. Sí, iba a pertenecer a ese grupo de malas mujeres que anteponemos nuestra vida laboral y social a la de ser madre. Pero no, nunca quise ser madre y no lo iba a ser porque me lo digan las voces que me rodean. No estaba dispuesta a que mi cuerpo se convirtiera era una arma masiva.

Y ese día fue el que decidí romper con todo. Adiós a una relación de casi 20 años. Adiós a muchos sueños pero que se fueron convirtiendo poco a poco en pesadilla. Y en esta vida no hay nada para siempre, bueno miento, el sufrimiento cuando no eres tú y te dejas llevar por las habladurías. Nadie se podía imaginar que una relación como la nuestra pusiera el The End.

Da el paso

Y por eso quiero mandar un mensaje a todas las mujeres que no se atreven a dar este paso. Yo ahora mismo mi vida ha cambiado. Me he ido a vivir al campo a una casa que estaba en ruina y que gracias a Cerámica para Arquitectura la he decorado como quiero. Y creo que esto es la metáfora de mi vida. Mis años habían destruido la casa y la habían dejado en ruinas, y necesitaba algo que le diera una nueva decoración. Un espejo para comprobar que si quieres puedes cambiar el sino de tu vida.

Eso sí, no te creas que las voces han dejado de sonar en mi cabeza. Bueno en este caso, primero han sido en WhatsApp. Recibí muchos mensajes de mi ex suegra y de mi ex cuñadas para que volviera con mi ex. “Es muy bueno”. Pues nada, las dije, no tengáis problema en que encontrará a una gran mujer. Pero siempre tendrá que respetar sus decisiones.

Y después de romper con todo, soy feliz. Por eso os digo, mujeres y hombres, que si hay que romper con todo, si hay que comenzar una nueva vida no tenemos que tener miedo. Porque la vida solo es una, pero las voces que escuchas son muchas.